En verano todo parece adquirir otro ritmo más pausado. Muchas personas aprovechan para detenerse y mirar hacia adelante en su trayectoria profesional, plantearse retos y dejar aflorar ideas para nuevos proyectos. Además, ¿sabías que la mayor cantidad de horas de sol nos hace estar de mejor humor, y nos volvemos más creativos?
Por todo ello, el verano es una época ideal para comenzar nuevos proyectos. Si tienes un espíritu emprendedor, aprovecha para desarrollar las ideas que tengas, valorar si son viables y ponerte en marcha.
Aquí te dejamos algunos consejos para arrancar con fuerza tu proyecto en verano:
1) Dedícale tiempo
Tanto si tienes jornada continua en tu trabajo actual como si estás de vacaciones, agenda contigo mismo cuándo vas a sentarte a desarrollar tu proyecto. Sin agobios, pero sin excusas: si no buscas un momento concreto, tu idea nunca se hará realidad. Por ejemplo, puedes plantearte en plan intensivo dedicarle todas las tardes de una semana o bien todos los sábados de agosto.
2) Haz un brainstorming
En los comienzos es posible que tengas algunas cosas muy claras y otras no tanto; por eso es recomendable la técnica de la «tormenta de ideas» o brainstorming. Consiste en anotar todas las ideas que se te ocurran, sin aplicar ningún tipo de filtro, y hacer la criba más tarde.
Nos referimos a toda clase de ideas que en algún momento hayan surgido en relación con el nuevo proyecto: desde el modelo de negocio a dónde te gustaría que estuviera ubicado, pasando por a quién has pensado encomendarle tareas concretas como el diseño web.
¿Sequía de ideas? Puedes empezar por investigar a la competencia, ya se trate de un negocio físico o de una empresa que presta servicios. Eso sí, ten en cuenta que su actividad en verano no será representativa del resto del año.
Por otro lado, también puedes examinar cómo hacen las cosas aquellas marcas con las que sientes más sintonía (aunque no sean de tu sector). Te dará ideas sobre buenas prácticas a nivel de gestión de la experiencia de cliente o comunicación.
3) Márcate unos objetivos y una estrategia
¿Qué metas tienes con tu proyecto?, ¿cómo evaluarás, dentro de un tiempo, si es un éxito o un fracaso? Y sobre todo: ¿cuáles son los pasos necesarios para alcanzar esos objetivos?
Existen herramientas como el Plan de Negocio o el modelo Canvas, que son documentos que te ayudarán a reflexionar sobre aspectos del negocio como el mercado, la propuesta de valor, los recursos clave, etc. y plasmarlos de forma concreta.
Es muy importante en este punto que seas realista respecto al tiempo que te llevará ocuparte de cada punto de la lista. Y lo mismo respecto a los costes: los negocios requieren entre 1 y 5 años en asentase y empezar a dar beneficios, tenlo en cuenta desde el principio.
4) Asesórate y delega
En las fases preliminares de un proyecto, sobre todo si es la primera vez que emprendes, te surgirán numerosas dudas relacionadas con la puesta en marcha de la actividad: trámites administrativos y legales, contratación de proveedores, solicitud de ayudas financieras…
Es recomendable que acudas a la oficina de emprendimiento de tu municipio, por ejemplo en Boadilla tenemos el Punto de Asesoramiento al Emprendedor (PAE). También pueden ayudarte portales especializados como Infoautónomos o la revista Emprendedores.
5) Busca tu sitio
Si vas a trabajar, necesitas un espacio de trabajo. ¿Crees que es una inversión innecesaria al principio? Te invitamos a que eches un vistazo a este artículo con los beneficios que aporta trabajar en un coworking.
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